Fuente: Hosteleriasalamanca.es Es admirable ver como toda una familia ha ido preservando la sapiencia transmitida desde los abuelos hasta los nietos; Paquito aprendió a hacer churros con su padre a mediados del siglo pasado, y ahora recién jubilado, ha traspasado el negocio a sus dos vástagos.
Por Eva González
Churros solos, con azúcar, rellenos de crema, recubiertos de chocolate… Más de 40 años lleva la Churrería Paquito alegrando a los salmantinos las mañanas de cada domingo y es que ¿a quién no le apetecen un par de churritos bañados en una reconfortante taza de chocolate caliente?.
Dcha: Raúl en su churrería de Trinidad
Cada uno está al frente de una churrería-roulotte, una ubicada en Vialia y otra junto al hospital de la Santísima Trinidad, además de las de Jesuitas y Santa Marta de Tormes, propiedad del hermano mayor. Con buen humor y despistando al frío que se propaga sin piedad por las calles de la ciudad, todos luchan cada día por continuar con el oficio que su padre les enseñó y del que se sienten tremendamente orgullosos.
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El pequeño de la familia Paquito se llama Raúl, tan solo tiene 26 años, éste ha sido el primero con churrería propia. Confiesa adorar los churros, de los que cada día se come “por lo menos diez” y tiene especial cuidado en no desvelar la secretísima receta de sus productos. Y no es para menos pues esos churros tienen algo especial, a pesar de que tan solo se hacen a partir de agua, sal y harina, estoy segura que hay algo más, será el cariño con que se elaboran, la experiencia demostrable o la calidad de sus componentes, pero el resultado es extraordinario.
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”¿Tienes buñuelos?” Pregunta una anciana interrumpiendo la conversación que he entablado con este joven churrero, Raúl viendo mi cara de sorpresa se adelanta a explicarme “Es la golosina que antes los abuelos daban a sus nietos, tienen forma de Izda: los clásicos buñuelos |
torta y se dejaron de fabricar hace más de 20 años” Los buñuelos sólo pueden adquirirse en esta churrería, su elaboración es compleja, quizás por ello los churreros decidieron simplificar y centrarse en la sencilla elaboración del churro. Pero gracias a Paquito los jóvenes de hoy en día podemos conocer aquello que nuestros mayores comían cuando eran niños; un sabor que ha superado la barrera del tiempo y del olvido.
Impregnada del agradable olor a masa frita y con una docenita de humeantes churros entre mis manos, me despido de Raúl, dejando tras de mí una historia de tradición familiar, de constancia y de duro trabajo. Paquito, has dejado el negocio en buenas manos…
8 churros: 1€
3 porras: 1€
Churros de chocolate y buñuelos: 0’70 € la unidad
Horario:
Desde septiembre hasta junio
Laborables: de 8.30 a 10.30 y de 17.15 a 21.15
Fines de semana: de 8.00 a 11.00 y de 17.15 a 21.15
Lunes descanso

